Resulta incomprensible y dolorosa la decisión adoptada por la Corte Constitucional, en el examen de constitucionalidad del Tratado de Protección de Inversiones, suscrito entre Ecuador y los Emiratos Árabes Unidos (EAU). Dicho fallo es, a todas luces, una cesión ante el hostigamiento del gobierno nacional y su maquinaria persecutoria.